CLICK HERE FOR BLOGGER TEMPLATES AND MYSPACE LAYOUTS »

September 8, 2008

Con maripositas...

Eran las doce y media de la noche cuando terminé de hablar con él. En ese momento sentí que quería llorar de la alegría por lo feliz que me sentía junto a él, a pesar de lo lejos que él está de mi.

Tengo mucho tiempo que no me siento de la manera como me siento con él, o como mejor podría decir, como él me hace sentir. Me encuentro reviviendo mis quince años, emocionándome con tan sólo hablar con alguien que me gusta. ¿Y acaso no es increíble volver a sentir esas maripositas por alguien?

Hace mucho tiempo vengo buscando el sentirme amada, amada por alguien que valga realmente la pena. Busco un hombre que sea mi amigo, que me escuche, que me comprenda, que me apoye siempre en todo; que sea mi compañero, con quien pueda dormir todas las noches, que cuide de mí y que me haga sentir siempre segura.

Porque cuando yo quiero a alguien, lo quiero de verdad e involucro demasiado mis sentimientos en todo lo que hago o digo. Ya estoy cansada de que me vean vulnerable, de que me vean como me rompo en pedacitos; a pesar de que es el punto máximo de desahogo de una persona, odio tener que llorar, porque me siento débil, insegura, y pequeñita.

Ahora estoy dispuesta a quitarme la armadura; dejar todos los escudos que he adquirido a través del tiempo, pretendo quedar completamente desnuda sin nada con que protegerme porque quiero que vea realmente quien soy. Decido abandonar mis defensas para estar con él, porque siento que con él no tengo de que protegerme.

Y le agradezco mucho a él por devolverme la persona que siempre fui, la niña aquella que siempre disfrutó de la vida, la niña que se emocionaba con una simple llamada.

No comments:

Post a Comment